Pero desde la transición de la bicicleta al suelo se vio que la carrera se disputaría por detrás, en el pelotón de más de 20 hombres que se había formado durante los 40 kilómetros de pedaleos. Una vez cazados Zeebroeck y Bockel, Iván Raña decidió endurecer la carrera y descolgó a buena parte del pelotón.
Le vino bien el tirón de su compatriota a Noya, que necesita ritmo y dureza. El gallego nacido en Suiza siguió bien el ataque de Raña y le dio continuidad. Demasiado para Raña, que cedió. Sólo quedaban cuatro. Cada vez quedaba menos y Noya, siempre en cabeza, no conseguía descolgar a sus rivales, que guardaban fuerza para un hipotético esprint.
En el penúltimo esfuerzo, el gallego logró descolgar a uno de ellos, neozelandés Bryan Docherty. Parecía que Noya, a quien no le gustan nada las llegadas en grupo, tenía una medalla asegurada. Nada más lejos de la realidad. En los últimos metros, el marcaje a que se sometieron el canadiense Simon Whitfield, el alemán Jan Frodeno y Gómez Noya permitió entrar a Docherty, quien fue el primero en lanzar el ataque definitivo.
Quedaba el último esfuerzo para Gómez Noya. Pero no sirvió de nada, las fuerzas le fallaron, las piernas no respondieron y enseguida se vio que sería cuarto. Ya en la línea de meta, admitió que tuvo problemas estomacales a causa de una bebida que había tomado durante el tramo en bicicleta. A la postre sería definitivo. Frodeno, en un esprint sobrehumano, se llevó el oro. El escondido Whitfield la plata y el 'resucitado' Docherty, el bronce.
El resto ya se sabe. Noya cuarto y Raña, quinto. No hubo suerte al final, y era lo único que hacía falta, pues el trabajo anterior fue siempre español. Noya, desfondado en la línea de meta, admitió que no fue su día:
Ha habido tres que han sido más rápidos que yo y sólo queda felicitarlos. Espero volver a intentarlo dentro de cuatro años, me voy tranquilo porque lo he dado todo














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ulises romero comentó
el martes, 19 de agostoAdriana comentó
el miércoles, 20 de agosto