Pese a los esfuerzos millonarios por romper la contaminación atmosférica que domina la zona, Pekín sigue siendo una de las ciudad más contaminadas del planeta y una reciente tormenta de arena procedente de Mongolia no ha hecho otra cosa que empeorar la situación.
Si a ello le sumamos las altas temperaturas y la humedad que reinan en la zona, la capital empieza a estar bajo sospecha y todos miran al cielo. También los deportistas, que si la cosa no cambia deberán hacer frente a unas condiciones totalmente adversas para la práctica del deporte.














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pegamento comentó
el jueves, 29 de mayojuan comentó
el lunes, 02 de juniomariana comentó
el lunes, 02 de junioValee comentó
el miércoles, 04 de juniocristian comentó
el sábado, 14 de junio