En varios lugares del recorrido de la llama olímpica, los manifestantes intentaron romper el cordón de seguridad enfrentándose a la policía. Multitud de altercados. Un activista fue detenido cuando intentaba apoderarse de la antorcha. Otros dos, con un extintor, intentaron apagar la antorcha cuando la llevaba Chris Parker.
Un total de 2.000 policías londinenses fueron desplegados para controlar a los manifestantes que intentaron interrumpir en multitud de ocasiones el paso de la llama olímpica. Todos estos altercados demuestran que la campaña de China por presentarse como un país abierto y respetuoso con los derechos humanos no ha dado los frutos esperados. De hecho, el conflicto en el Tíbet marcará el desarrollo de los Juegos Olímpicos a pesar de ser un tema político que poco tiene que ver con el deporte.














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